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No estudies medicina.
Más claro no se puede ser.
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Mi actividad escolar comenzó, como la mayoría de los niños mexicanos, en el preescolar, esa institución demoniaca donde nos enseñan que la “apple” es “red” y que pollito se dice “chicken” (Y donde discutes con la “miss” las diferencias entre torta y sandwich).
Fue exactamente en el preescolar donde tuve mi primer contacto -no familiar- con las bellas artes y sus respectivas herramientas.
Tuve el honor de conocer a los crayones, esos compañeros inseparables de cualquier mocoso de preescolar que no viva en África (Allá usan insectos para dibujar). Los crayones se hicieron mis mejores amigos. Éramos almas gemelas, hermanos siameses, un solo ser… había de muchas marcas: Crayola, “Marca propia”, entre otras. Pero todas eran iguales, no había diferencia entre las fresas y las “populares”, vivíamos en un maravilloso mundo donde la clase social no importaba y todos eramos amigos de todos.
Desgraciadamente crecí (Sigo pensando que cometí un error) y tuve que dejar que los crayones se hicieran amigos de las generaciones que venían detrás de mí, perdí a los crayones, pero hice nuevos amigos, conocí a los colores. Entre estos había más variedad, yo que era un niño pobre que vivía en la bodega de la casa de su abuelo, me correspondía ser amigo de los “Mapita” y “Blancanieves”, mis compañeritos de “la chapu”, se juntaban con los Faber Castell que eran una bola de alemanes mamones que si les apretabas tantito se indignaban, se rompían y dejaban de jugar contigo… ¡Pendejos! Cuando nos mudamos de la bodega del abuelo a nuestra casa en obra negra, me tocó juntarme con uno colores más “pipirisnais”, los Prismacolor, estos weyes eran la neta, para empezar eran más altos que los mapita y además venían en muchos colores, hasta “color carne” había (Ya no tenía que pintar a los monitos de naranja), con los colores pasé los mejores años de mi vida, conocí a miles de ellos y cada uno era más buena onda que el anterior, simplemente me enamoré de ellos.
Pero en la primaria, para ampliar mi circulo social, la maestra me presento a unas niñas gordas y aguadas a los que todos les decían “Las acuarelas”, siempre venían en grupito y nunca se separaban, eran unas mamonas insoportables que siempre tenían sed (Las mensas tenían diabétes) y que si no les dabas agua, no jugaban contigo, pero como tomaban mucha agua se aguadaban y se deshacían… y te quedabas como novia de rancho, vestida y alborotada. Estas monas tenían unas amigas que se llamaban “Las VInci”, eran otra bola de gorditas que se creían italianas nada más porque se llamaban “Vinci”, pero eran más mexicanas que una tortilla con chile, además eran más enfadosas que “Las acuarelas”, porque se te embarraban en las manos, manchaban todo y se escurrían, eran unas cochinas desorganizadas que nada más te ocasionaban problemas con tu mamá.
Pero si mi mamá no quería a “Las Vinci”, ni mencionarle a “Las plastilinas”, éstas eran unas chavas súper buena onda y accesibles que jugaban a los que tu quisieras, jalaban para todos lados, nunca te ponían peros y hacían lo que tú les dijeras, eran la onda. Sin embargo había un problema y era que también hacían un cochinero por todos lados, dejaban las paredes hechas un asco y hasta se te pegaban en el cabello, por lo menos en mi caso, mi madre las odiaba y no dejaba que me juntara con ellas (Ahora todo tiene sentido… mi mamá nunca me dejaba juntar con niñas, ¡por algo no se me hicieron costumbre!)
Con el paso del tiempo, irremediablemente seguí creciendo y dejé de frecuentar a mis amigos de la infancia, y a pesar de que si me dolió alejarme de ellos, la pena no fue tanta porque había unos chicos maravillosos que siempre me habían acompañado, desde el kinder, los libros. Estos muchachos eran unos maricas irremediables que no eran “fáciles” iban más allá de eso, dejaban que cualquiera los manoseara, les metiera los dedos y quien sabe cuantas cosas: Lápices, plumas, hojas de papel, separadores… creo que de allí aprendí todo lo que sé ahora. La verdad no recuerdo cual fue al primero que conocí, pero he conocido a grandes personas a través de ellos: El Capitan Nemo me enseñó a nevegar, Robinson Crusoe me platicó lo que es vivir solo en una isla, Harry Potter venía a contarme sus penas, conozco más a Isabel Allende que a mi propia madre y a García Márquez más que a mi padre. Junto con los libros conocí a las palabras, unas chavas súper alivianadas y “open-mind” que le hacen a todo y que conocen a un buen de personas importantes; como a Goethe, Alighieri, Proust, Shakespeare y De Cervantes. Bien influyentes las monas.
Pero entre todo este mundo de gente, hay unos tipejos que son los más odiosos del mundo, pero que desgraciadamente están bien parados politicamente y pues, los dejan que se metan en todo, obviamente, le ayudan a “los de arriba” a hacer sus estafas, estos monos son “Los números”. Estos h1j05 d3 pu74 me han hecho la vida imposible toda la vida, son la típica bolita de abusivos que se la pasan molestándote, siempre me pegan, me empujan, se roban mi dinero y mi lunch y me dicen cosas, y aunque siempre me les pongo al tiro, cada vez que lo hago salgo perdiendo de una manera muy humillante, son tantos que siempre me ganan.
Hoy, a mis 21 años de edad, mis compañeros escolares se llaman “Libros enormes que pesan más que mi cabeza” y aunque a la mayoría los odio con el alma, nos llevamos bien, la verdad es por pura conveniencia, porque los necesito para ganar dinero dentro de algunos años.
Todavía me falta mucho tiempo de vida estudiante y sé que conoceré a grandes amigos que me acompañaran el resto de mi vida y con suerte, estarán conmigo el día que decida dejar de desperdiciar oxígeno a lo pendejo.
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El español es una lengua romance del grupo ibérico, se puede decir que es en el siglo V cuando hace su aparición como tal,sin embargo, es a través de los años cuando establece como idioma oficial de España y de la mayoría de los países de América Latina. Actualmente es la Real Academia Española (RAE) la encargada de elaborar las reglas normativas del español, las cuales se plasman en el Diccionario de la Real Academia (DRAE), el cual, hasta la edición 22, contaba con 88.431 entradas (Sin contar modismos propios de cada país).
En palabras más fáciles, el diccionario tiene mil-ochomil palabras… y cada una de estas es única, diferente, capaz de cambiar el rumbo de una guerra, definir la situación social y politica de un país, de matar o de salvar de una persona, rigen nuestra vida.
Pero las palabras no son sólo palabras, son como los colores o como los sonidos, nos gustan o nos desagradan, y es por eso que decidí hacer el Top 3 de mis palabras favoritas.
TOP 3
- Galleta: Es simplemente bonita, linda, tierna. La combinación de la silaba “ga” con la “lle” me gusta mucho, siento que ensamblan perfectamente, como piezas de rompecabezas.
- Hipopotomonstrosesquipedaliofobia: Fobia a las palabras largas. Me gusta por su ironia, su sentido de burla, la comedia que representa.
- Esternocleidomastoideo: Es el nombre del músculo que va desde la parte dura atrás de la oreja hasta el pecho, me gusta porque en una sola palabra describe todo su trayecto, se define a sí misma.
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Ilustración del nervio olfatorio
Hablando químicamente, para que una sustancia pueda ser olida, tiene que ser volatil; esto significa que sus partículas deben tener la capacidad de moverse en el aire para poder llegar a nuestra nariz, donde es reconocida por las células olfatorias, las cuales envían la señal al cerebro, donde es interpretada y nos avisa que estamos oliendo.
Pero… ¿a qué viene todo esto?
Cuando llueve, el pavimento mojado comienza a oler de una manera muy especial, única… y ayer llovió, me he dado cuenta que para las personas, un sólo olor es capaz de desencadenar una serie de sentimientos tan intensos que pueden llegar incluso a sumir a alguien en la depresión, algo tan insignificante como el perfume que solía usar nuestra madre o el olor del vino que tanto gustaba a nuestros padres; sin embargo los olores también son afrodisiacos, nos ponen de buen humor, de mal humor o incluso alteran nuestro estado de salud, así que me puse a pensar: ¿Cuáles son mis olores favoritos? Si tenemos una comida favorita, una canción favorita, deberíamos tener un olor favorito (O una palabra favorita, pero eso merece un post aparte), así que esta es mi lista de olores favoritos:
- Las crayolas: Es el olor que marcó mi infancia, como miles de niños en el mundo, fueron las herramientas con las que inventé un mundo de fantasía durante las mañanas en el kindergarden.
- El pasto recién cortado: No sé porque, sólo sé que me gusta.
- El Play-Doh: Como era la única “plastilina” que no manchaba ni se embarraba por todo lados, fue la única que se me permitía tener, aunque después de unos días se secaba igual que la masa para tortillas.
- Very Irrésistible de Givenchy: Es la loción que uso, es deliciosa. Tiene un olor a madera, fresco y natural, quizá muy dulce para algunos, pero perfecto para mi.
- Alcohol: El alcohol que se usa para inyectar, el común y corriente , ese alcohol tiene un olor muy penetrante que me encanta.
- La piel: Como dice arriba, los olores también son afrodisiacos… eso sí, no cualquier piel: Una piel limpia, sana, bonita, sensual, con vello donde debe haber y sin vello donde no debe haber. Puede ser el aroma de la piel recién lavada o de la piel con sudor después de hacer ejercicio.
- Softlube de Sico: No comments….
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Música: Ratatouille OST (Michael Giacchino) / Link Amazon




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- Matrícula
- Exámenes especiales
- Nivel de preparación de profesores
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